Thursday, August 25, 2011

La página web de la Writing University (Universidad de Escritura) presenta hoy una charla con Fedosy Santaella, un participante anterior del IWP (Programa Internacional de Escritura), y Roberto Echeto, a las 15:00 (CST). Es la primera Conversación en Vivo que ocurre exclusivamente en español. Se producirá un transcrito en inglés después de la charla. Las temas de conversación incluye la literatura/la cultura pop y la literatura/el humor. Para más información, visita sus página web::
Fedosy Santaella | Roberto Echeto

 

Conversación en Vivo

 

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Miriam, Venezuela: Saludos! Gracias por responder mis anteriores preguntas. En la actualidad, Como podemos reconocer "la literatura venezolana"? Gustavo Valle, por ejemplo es parte de esa literatura venezolana"? Que la distingue de las otras? Tiene alguna particularidad

Roberto Echeto: La verdad es que no sé qué distingue a la literatura venezolana de otras literaturas. Creo que es tan extensa, tan diversa y tan llena de obras buenas, malas y regulares como la de cualquier otro país. Quizás lo único que la distinga sea una manera muy particular de usar un idioma, pero no sé si eso sea suficiente para calificarla de tal o cual manera. A mí en particular no me gusta hablar de "literatura venezolana". El que yo sea venezolano no me obliga a hablar de temas estrictamente venezolanos ni a dejar de hablar de temas de cualquier otro continente o de cualquier otro planeta.
Sí. Gustavo Valle es parte de eso que llamamos (a falta de un nombre mejor) literatura venezolana. Aunque haya vivido en España y ahora viva en Argentina, no ha perdido el vocabulario ni el ritmo venezolanos, la forma que tenemos aquí de usar el castellano.

Fedosy Santaella: Miriam, yo no creo que exista una literatura "venezolana". Existe la literatura, sin más. Leemos (todavía podemos) libros de todas partes del mundo, vemos películas también de muchas partes (todavía podemos esto también), nos metemos en la red (podemos aún), vivimos en un mundo global y virtual. ¿Es posible una literatura venezolana o colombiana o argentina es este contexto? ¿Acaso ya no existe la crónica periodística o incluso literaria para esas cosas locales? Gustavo Valle, por cierto, escribe literatura, y de la buena, según mis gustos. Pero no me hagan caso, mis gustos son mis gustos, y algunos pensarán que no son los mejores. Aún así, no dejo de recomendar a Gustavo. Espero que esta recomendación mía no sea dañina para él. Jejeje.
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Doris, Rodesia del Sur: Mi pregunta es acerca de la gran tradición poética en Venezuela, y si esa tradición establece algún puente con la narrativa actual. Además ¿leen poesía los narradores jóvenes venezolanos? Gracias.

Fedosy Santaella: Yo leo poesía, y si son autores venezolanos más todavía. Me fascinan Elenora Requena, Cecilia Ortiz, Milton Quero, Ramón Palomares, Eleazar León, que es grande entre los grandes... Para mí es fundamental ese enlace entre poesía y narrativa. Cada vez que me siento muy estancado con la narrativa, leo poesía y esto mi carga las baterías. La poesía me destranca las palabras.

Roberto Echeto: Nuevamente no puedo hablar por todos mis colegas, pero supongo que la mayoría lee mucha poesía venezolana. En especial a José Antonio Ramos Sucre, a Vicente Gerbasi, Fernando Paz Castillo, Antonia Palacios, Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Armando Rojas Guardia, Eleazar León, Hanni Ossot, Yolanda Pantin y tantos otros.

La lectura de poesía es vital para un narrador. En ella hay tonos, ritmos y cadencias que, por lo general, no existen en la prosa. A eso podemos añadir que la buena poesía le ofrece a la narrativa su renovación constante del lenguaje, su resemantización de las palabras.
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Elena Broszkowski, Caracas, Venezuela: Fedosy, ¿podrías contarnos un poco de la página web de Los Hermanos Chang y qué intentas hacer con ella? Me da la impresión de que entre los escritores venezolanos es un lugar muy apreciado y el humor que manejan es muy singular. Saludos y me encanta que Roberto y tú estén haciendo este chat.

Fedosy Santaella: Saludos, Elena:

Los hermanos Chang (http://www.hermanoschang.blogspot.com) es una revista-blog literaria (o quizás de humor literario, o quién sabe de qué) que ya lleva cuatro años en línea. La revista aparece cada dos meses, se trabaja por invitación, y fue creada por mí y por José Urriola, quienes somos los editores. Pero también hemos contado con la ayuda fundamental de Roberto Echeto, y de colaboradores como Enrique Enriquez, Carlos Zerpa y Joaquín Ortega entre otros. La revista es temática, cada número por lo general es un negocio. Hemos tenido una funeraria, una agencia de festejos, una oficina de mariachis, una planta nuclear, etc. Por medio de un correo, los editores invitamos al colaborador y le decimos nada más de qué va el negocio, y por ahí el colaborador se va libremente. La libertad es fundamental en nuestra revista. La libertad para crear textos originales, sabrosos, pero siempre de calidad. Ah, se me olvidaba, los hermanos Chang son dos chinos mafiosos que viven en Venezuela, que un día nos contactaron (a José Urriola y a mí) y nos obligaron a ser sus testaferros. De ahí que siempre estemos montando negocios. En esos negocios ellos lavan su dinero sucio (los hermanos Chang son tratantes de mujeres con barba y de armas tan letales como palitos chinos con punta de acero envenenadas). Con los hermanos Chang han colaborado escritores venezolanos como Armando José Sequera, María Celina Nuñez, Jacqueline Goldberg, Edda Armas, Israel Centeno, Oscar Marcano, Salvador Fleján, Rodrigo Blanco, Adriana Bertorelli, Eloi Yague, entre otros tanto a los que pido excusas por no nombrar en este espacio. Por fortuna, los hermanos Chang se han convertido en un referente de la literatura venezolana en la red; creemos que algunas personas han sido torturadas con el sólo fin de obligarlos a hablar bien de los Chang. Porque para nosotros esa buena fama no tiene otra explicación. Por cierto, en el número anterior, los hermanos Chang obligaron a varios miembros del IWP a participar en su proyecto. De ahí que tuvimos un magnífico número internacional que agradecemos a todos nuestros amigos que estuvieron Iowa el año pasado.


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Sandra, Caracas, Venezuela: Me gustaría que ahondaran en el hecho de que la escritura no es sólo escribir sino releer, borrar, reescribir, hasta encontrar lo que realmente se quiere decir. ¿Ese proceso es realmente necesario? Y de serlo, ¿se dirije solo hacia el perfeccionamiento de la forma o pasa por otras búsquedas de fondo?

Roberto Echeto: La escritura no se debería llamar "escritura". Se debería llamar "reescritura" y sus herramientas más preciadas deberían ser el borrador y la gaveta. El borrador para borrar y la gaveta para guardar durante un tiempo aquello que alguna se escribió con ingenua ilusión.

Ese proceso no sólo es necesario; es EL PROCESO (en mayúsculas).

Relees, borras, reescribes, borras, reescribes para perfeccionar la forma y para que el fondo salga a la luz con absoluta nitidez.

En la escritura, forma y fondo están unidos a tal punto que es casi imposible separar dónde termina uno y dónde comienza el otro.

Sí. Escribir cansa y duele.


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Effie, Israel, Tel-Aviv: Usted escribe en tres géneros (libros para niños, relatos cortos y novelas) – ¿Ve una relación entre los tres? Si es así, ¿Qué puede cubrir con cada género que no puede cubrir con los otros? ¿Es una cuestión de tres mentalidades distintas? ¿O maneras de expresarse que practica como escritor?

Roberto Echeto: Aunque esta pregunta me parece que es para Fedosy, quisiera ofrecer mi punto de vista.

Yo escribo cuentos, novelas, ensayos, crónicas, libretos para la radio... La única relación que encuentro entre todo lo que escribo es una necesidad inmensa de comunicación con mis semejantes.

Quizás uno desarrolle "varias mentalidades": una de cuentista, otra de articulista, otra de libretista... No obstante, creo que todas están unidas por un imaginario común y por un conjunto de preocupaciones similares.


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Whitney, Chicago, IL: ¿Se ha acostumbrado a una vida donde una vez más está usted visto como un bailador por debajo de la media?

Fedosy Santaella: Yo no sé bailar, Whitney. Pero allá en Iowa, las pocas veces que lo hice, fui una estrella. Hay un dicho que dice que en la tierra de los ciegos, el tuerto es rey. Pero yo bailo muy mal, en verdad.

Roberto Echeto: Jajajajaa. Por si acaso, yo soy peor bailarín que Fedosy.

Yo no bailé ni en mi boda.
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Juan Carlos Herrera Mujica, Iowa City (Department of Spanish): El departamento de español y portugués de la Universidad de Iowa está tomando medias para el desarrollo de un MFA en escritura creativa en español.
Como profesores de escritura creativa en Venezuela ¿Piensan que es esencial el desarrollo de este programa en español para la universidad que históricamente fundó el concepto del taller de escritura? ¿Y piensan que afectará el futuro de talleres de escritura en los EE.UU. y otros escritores estadounidenses/latinos?
Saludos,
Juan Carlos Herrera Mujica

Fedosy Santaella: Estimado Juan Carlos, creo que esa es una respuesta que requiere mayor conocimiento de la situación de los talleres literarios en Estados Unidos. No obstante, tengo entendido que cada año hay mayor demanda de la enseñanza del idioma español, y cada año también hay más hispanos allá. Sí creo que toda labor que contribuya a que los escritores latinoamericanos nos demos a conocer en Estados Unidos es importante. Así, si estos MFA enfocan parte de sus esfuerzos en dar a conocer la literatura de por estos lados, pues entonces me parece magnífico.

Roberto Echeto: Sí. Creo que un MFA en escritura creativa en español afectará positivamente a los escritores estadounidenses/latinos que quieran y puedan tomarlo. Un idioma es un universo, una tradición y una manera de ver el mundo y de interactuar con él. Todo lo que enriquezca la vida, estimule el intercambio cultural, promueva el respeto entre las personas y ayude a la gente a abrirse caminos en la vida, debe ser apoyado.


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Gustavo, Buenos Aires, Arg.: Fedosy, Roberto, mi pregunta es:

¿Sobre qué se está escribiendo hoy en día en Venezuela, y sobre qué no se ha escrito aún, o no se ha querido (o no se ha podido) escribir?
Gracias!

Fedosy Santaella: Mientras los escritores sean más honestos y más libres, es decir, podrán escribir lo que se les antoje. Hay que tener cuidado un poco con la repetición de la repetición de la repetición. No dejarse llevar por modas, no sentir tanto que debemos entrar en el canon de los que quieren imponernos gustos. Mientras seamos honestos, ya lo dije, escribiremos lo que realmente nos gusta. Falta, por ejemplo, novelas de terror. Y que no me vengan con que el terror no es literatura.

Roberto Echeto: En Venezuela se está haciendo muy buena literatura. Se están escribiendo muchos ensayos sobre nuestro devenir político y social. Se están escribiendo novelas, cuentos y mucha poesía. La temática es muy variada, como en cualquier parte. Hay historias de amor, relatos eróticos, policiales, thrillers políticos, novelas históricas...

Hay un deseo de analizar nuestros problemas desde la escritura.

Decir que eso es nuevo sería una tontería. Lo que es relativamente nuevo, por el impulso que ha tenido durante los últimos siete u ocho años es el tema editorial. Se han editado muchos libros, se han abierto librerías; han surgido muchos grupos de lectura, análisis y talleres que le han dado a la literatura de nuestro país un soplo aire fresco que antes no era tan común.

Creo que no hay barreras (al menos visibles) para lo que se pueda escribir y publicar.


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Ashur Etwebi, Tripoli, Libya: Está pregunta está dirigido a los dos autores:

Como ustedes viven en un país donde el tono de los lemas revolucionarios es alto, ¿es necesario que su lenguaje se retire a temas donde puede inventar un cuerpo de escritura con una textura sofisticada y a la vez intacta?

Fedosy Santaella: No sé si entendí bien la pregunta. Pero sí me gustaría decir que el escritor no está obligado a atarse a temas políticos en su escritura. Si lo hace, está bien, pero lo importante acá, es la historia a contar y la escritura. Mi última novela tiene un componente político muy fuerte, pero no se queda solamente con la nacional. Digamos que traté de que mi mirada fuese más latinoamericana, más universal, si esto fuese posible. No obstante, yo creo que por más que te apartes de los temas actuales, tu escritura siempre reflejará tu situación existencial. De alguna manera el presente está reflejado. En la violencia, por ejemplo, o la neurosis de los personajes. Siempre habrá algo allí. El mismo hecho de alejarte de la realidad, está hablando de la realidad. Está reaccionando contra algo que no te gusta, y eso ya es un reflejo o una respuesta a la realidad.

Roberto Echeto: Así es. Nada peor que convertirse en eco de un lenguaje sórdido, destemplado y lleno de odio.
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Roberto Ampuero, Iowa City, US: No hay duda que la situación política y económica actual en Venezuela está alimentando tensiones entre los venezolanos. Normalmente el narrativo está estrechamente relacionado con los sucesos políticos. Mi pregunta es: ¿incluye usted y sus colegas la situación política de Venezuela en sus obras recientes, o siente usted y sus colegas la necesidad de crear una cierta distancia histórica (o prefieren las alegorías) para representar en su ficción la situación política actual del país?

Muchas gracias,
Roberto

Roberto Echeto: No puedo hablar por mis colegas, pero, en calidad de lector de muchos de ellos, puedo decir que en buena parte de su narrativa han preferido crear una distancia con respecto a la situación política, económica y social de nuestro país. Y sí, en la narrativa venezolana actual hay de todo: alegorías, relatos que hablan de otros tiempos y de otros lugares, historias fantásticas, humorísticas, pornográficas... En la literatura no existe una sola manera de retratar los hechos.

En mi caso puedo decir que tomo elementos del entorno que me rodea (verbigracia el absurdo y la violencia) y trato de devolvérselos a esa realidad en forma de relatos llenos de humor y rabia congelada.

Fedosy Santaella: Saludos, estimado Roberto. Creo, tal como dice Roberto, que la mayoría de nuestros contemporáneos, se han alejado del tema político en su literatura. Y si lo hacen, hablan de esto indirectamente. ¿Por qué? No tengo la menor idea. Creo que se trata quizás de una tendencia latinoamericana, o incluso mundial. Creo también, Roberto, que todo este proceso político y económico de Venezuela es tan complejo, tan arrollador, y tan reciente (a pesar de que han pasado más de diez años, pero aún así no terminamos de saber hacia dónde vamos) que aún no se ha terminado de asimilar lo que ocurre. La literatura, en ese sentido, es lenta. Lo político y su pensamiento, su análisis, no obstante se encuentra muy presente en el ensayo, en la crónica, es decir, desde el periodismo. Mi novela, Las peripecias inéditas de Teofilus Jones, tiene un fuerte elemento político, pero en mi caso, yo escribí una sátira con mucho de ciencia ficción del caos, o distopia. La sátira y la ciencia ficción me permitieron un distanciamiento que me ayudó a sentirme bien mientras escribía. A divertirme, digamos. Pero al mismo tiempo que me diviertía, también me permití hablar de la realidad del continente. No sé si me explico. Si me pones a escribir una novela sobre la situación política actual de Venezuela, no me saldría. No sé, trato de pensar en ella y me aburro. No le he conseguido el lado divertido a la tontería del presente. En cambio, cuando la modifico, cuando la proyecto hacia otros lugares, cuando le meto imaginación y humor, la cosa sí se pone divertida. Y una vez más, si no me divierto cuando escribo, entonces no tiene sentido escribir.


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Effie, Israel, Tel-Aviv: Usted escribe en tres géneros (libros para niños, relatos cortos y novelas) – ¿Ve una relación entre los tres? Si es así, ¿Qué puede cubrir con cada género que no puede cubrir con los otros? ¿Es una cuestión de tres mentalidades distintas? ¿O maneras de expresarse que practica como escritor?

Fedosy Santaella: Mi querida Effie. Mil saludos. Escucha, escucha, yo creo que en todos los elementos hay cierta unidad, porque todos pasan por mis manos. Es decir, si revisas mis historias para niños, mis cuentos y mis novelas, verás que están atravesados por varias constantes: el humor, lo lúdico, el juego con el lenguaje. No obstante, con la literatura para niños puedo jugar más, y sin duda, debo pensar un poco más en mis lectores. No obstante, creo que la literatura infantil sí existe, y sí es posible escribirla y estudiarla más allá de los intereses comerciales.


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Miriam, Venezuela: Cuando intentas buscar un equilibrio entre la palabra y la historia, ¿Cómo logras ese equilibrio? ¿es imperante ese equilibrio? ¿Qué te hace buscarlo, qué indicios aparecen? O ¿Surgen naturalmente? Al respecto, ¿tienes alguna estrategía que puedas revelarnos?

* Actualmente, ¿Podrías mostrarnos algunas ideas o imágenes para definir el concepto o la noción de "literatura venezolana"?

Roberto Echeto:
Cuando intentas buscar un equilibrio entre la palabra y la historia, ¿Cómo logras ese equilibrio?
A veces ese equilibrio llega solo porque tu historia te dice cómo debes contarla. A veces ese equilibrio no surge solo y tienes que hacer malabares en una cuerda floja hecha de palabras y más palabras.

¿Es imperante ese equilibrio?
A veces sí. A veces no. Todo depende del efecto que busques. Si te dedicas a escribir relatos fantásticos, por ejemplo, no estaría mal que usarás un vocabulario muy amplio para hablar de los detalles. En ese tipo de relatos, la prolijidad a la hora de describir los elementos realistas le permite al narrador causar un efecto contundente cuando le toca mostrar los elementos sobrenaturales.

En ese caso, el equilibrio entre palabra e historia juega a favor del lector, de su sorpresa y de su susto.

Tal vez quieras escribir un relato fantástico en el que los elementos reales (qué sé yo: las alfombras, las lámparas, la ropa de los personajes) no están tan bien detallados como las manifestaciones de lo sobrenatural. Es otra manera de abordar el mismo asunto y seguramente producirá un efecto distinto en el lector. Está en manos del escritor decidir qué quiere hacer.

¿Qué te hace buscarlo, qué indicios aparecen o surgen naturalmente?

A veces buscas ese equilibrio porque te parece que la relación entre las palabras y la historia debe ser evidente. A veces simplemente te dejas llevar.

Al respecto, ¿tienes alguna estrategia que puedas revelarnos?

Mi estrategia es la de todos: escribir, releer lo que escribí, borrar, reescribir, releer, volver a borrar... Tomarme una cerveza, volver a leer, tachar, borrar, reescribir hasta que encuentro el tono que mejor se lleva con el efecto que deseo causar en los lector.

Actualmente, ¿Podrías mostrarnos algunas ideas o imágenes para definir el concepto o la noción de "literatura venezolana"?

En principio, la literatura venezolana está bien, como tantas otras en otros tantos países. Sin embargo, creo que no es justo encerrar en un sólo saco el trabajo de gente tan distinta, tan diversa y con tantos intereses diferentes. Hay de todo. Hay cuentos, novelas, obras de teatro, poesía. Hay relatos de amor, relatos policiales, históricos, eróticos, humorísticos, dramáticos... Desde hace unos años se está escribiendo mucho y se está editando a un ritmo que nos ha insuflado un optimismo quizás un tanto exagerado, pero que, sin duda, es distinto y mayor al de décadas pasadas.

Tal vez nuestra circunstancia histórica (llena de excesos y de absurdos) haya despertado algo que teníamos dormido por dentro.

Fedosy Santaella: Esa es una búsqueda en la que ando. Para mí es muy importante la historia, me gusta contar historias. Pero si me quedo sólo con la historia, entonces imagino que seré nada más que un contador de chistes. La palabra, el lenguaje es fundamental. Yo creo que cada proyecto de historia también debe tener un proyecto de lenguaje. No puedo contar la historia del duque de Rocanegras (hablo de mi novela) con el mismo lenguaje con que vas a contar las peripecias de Teofilus (mi última novela). La historia de Rocanegras transcurre en el pasado, y Rocanegras, además es un personaje rocambolesco, manierista digamos. Para escribir esta novela usé un lenguaje parecido al tiempo histórico y al personaje. Luego, para escribir la novela de Teofilus, que es una distopia, use un lenguaje más directo, menos formal, pero barroco en sus construcciones. Así, el equilibrio para mí, está en pensarse bien cómo darle a la historia y al lenguaje un mismo plano de significación.


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Ana Merino, Iowa City, IA: Un abrazo desde la ciudad de hielo y maiz...
Esta pregunta es para los dos.
Qué tal es la situación del cómic en Venezuela?
Por un lado la producción autóctona y por otro lado las grandes influencias de otros países tanto anglos como hispánicos...europeos... Qué leen los jóvenes con los que tratais? Producción local, manga, superhéroes...alternativo.Y vosotros? Qué cómics os han marcado y por qué?

En fín, como son muchas podeis contestarme las preguntas que os gusten mas. Mil gracias!!!!
Ana

Fedosy Santaella: Hola, querida Ana:

Un placer recibir tus preguntas. Gratos recuerdos de mi estadía en Iowa me unen a ti, a tus alumnos, a Félix, y la fantástica fiesta de Halloween que tuvimos en tu casa. Pero vayamos al tema. La situación de producción del cómic en Venezuela es totalmente artesanal. Es decir, no hay una industria del cómic. Sé que hace algún tiempo existió una revista llamada Zuplemento. También tengo entendido que habrá pronto una exposición de cómics en la Universidad Metropolitana. Sé que hay mucha gente joven con ganas de trabajar. Pero en cuanto al mercado, en verdad es muy pobre. En los ochenta hubo como una cierta fiebre. Llegaba Fierro, la famosa revista de Argentina, y también El Víbora, de España. Algunas librerías trajeron material de Manara, sobre todo. El asunto iba por buen camino, pero algo pasó. Se hizo difícil y costoso traer revistas, y la tendencia bajó, o se recluyó a los institutos de diseño gráfico. Fíjate, ahora que lo pienso, esto acá en Venezuela es como la Edad Media. El cómic, como la cultura, se fue a esconder a los monasterios-academias-de-diseño-gráfico. Espero que de algún día salgan de allí, y aporte el Gran Renacimiento del Cómic en Venezuela. Es triste decir que uno vive una oscura Edad Media en su país, ¿no es así?

En cuanto a las influencias. Pues el cómic norteamericano está muy presente en los últimos años. No cabe duda que películas como Sin City han sido poderosos impulsores del cómic. De hecho, he visto libros de Sin City en librerías respetables, y por extensión, otras obras de Frank Miller. El Manga, por supuesto, tiene su lugar. Acá disfrutamos durante mucho tiempo de Dragon Ball y todas sus variantes. El canal por cabel Animax, también ha sido buena influencia. Claro está, hay grupos de fanáticos duros del animé y del manga. Todo lo que corresponde a Akira y a filmes como Ghost in The Shell es bien conocido. Batman, claro, está, también llega a algunas librerías. No obstante, insisto, creo que la mayoría de la gente sigue considerando el cómic como algo menor. Falta mucho para comprender que Alan Moore o Frank Miller son grandes artistas y que son trabajos son verdaderas obras de arte.

Podríamos estar hablando un ratote de esto. Pero cierro diciendo que a mí me marcaron El Incal de Moebius y Jodorowski, me el Batman de Miller, Alan Moore, todas aquellas cosas morbosas que leí en El Víbora, y por supuesto, Milo Manara.

 


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Gustavo, Buenos Aires, Arg.: ¿Sobre qué se está escribiendo hoy en día en Venezuela, y sobre qué no se ha escrito aún, o no se ha querido (o no se ha podido) escribir?

Roberto Echeto: En Venezuela se está haciendo muy buena literatura. Se están escribiendo muchos ensayos sobre nuestro devenir político y social. Se están escribiendo novelas, cuentos y mucha poesía. La temática es muy variada, como en cualquier parte. Hay historias de amor, relatos eróticos, policiales, thrillers políticos, novelas históricas...

Hay un deseo de analizar nuestros problemas desde la escritura.

Decir que eso es nuevo sería una tontería. Lo que es relativamente nuevo, por el impulso que ha tenido durante los últimos siete u ocho años es el tema editorial. Se han editado muchos libros, se han abierto librerías; han surgido muchos grupos de lectura, análisis y talleres que le han dado a la literatura de nuestro país un soplo aire fresco que antes no era tan común.

Creo que no hay barreras (al menos visibles) para lo que se pueda escribir y publicar.

 


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